Guía de Turismo en París
Ya sé que eso de montar en bici no es del agrado de todos sin embargo París dispone de más de 200 Km de carriles bici y para aquellos que si son aficionados a utilizar este medio de transporte la opción de alquilar una bicicleta puede ser una de las mejores decisiones.

La bicicleta es ideal para poder ver cualquier ciudad ya que permite desplazarse a baja velocidad sin que en ningún momento queden ocultos trayectos como suele suceder en el metro o incluso en los autobuses urbanos ya que estos transportes nos conducen hasta determinados puntos de la ciudad pero pasando por alto todo el recorrido.
Claro que si usted visita París durante un par de días lo mismo prefiere ir a los lugares que previamente haya seleccionado sin tener que detenerse en ningún otro, aunque ¿acaso es esa la mejor forma de disfrutar de una ciudad?.
Olvide por lo tanto las prisas y alquiler una bici o cálcese unas zapatillas de deporte y recorra la ciudad a pie.
En el caso de elegir la bicicleta tenga en cuenta que va a poder elegir entre dos opciones: moverse por su cuenta o apuntarse a una ruta organizada.
En el segundo caso las empresas que preparan estas rutas son las que le facilitan las bicis, por ejemplo Fat Bike Tours Paris, le ofrece circuitos en bici de día o de noche, circuitos sólo para mujeres, y si lo prefiere le puede alquilar bicis para que usted decida qué visitar por su cuenta. Las reservas las puede hacer desde la propia web. La misma empresa también le ofrece la posibilidad de alquilar vehículos eléctricos Segway.
Las empresas que se dedican al alquiler de bicicletas por lo general le cobrarán una fianza, por si acaso a usted se le olvida entregar la bici, que estará en torno a los 150 a 250 euros.
Le pueden alquilar bicis por horas, por días, semanas, o meses. Si está pensando alquilar por años más le valdría comprar la bici.
Los precios varían en función del tipo de bici y del tiempo de alquiler. Un día puede costarle unos 10 euros.
Algunas de las empresas de alquiler de bicis en París son: Roue Libre, Gepetto et vélos, Les Vélos Parisiens, Paris à Vélo, Vélo Hollandais.
En la mayoría de las empresas de alquiler de bicis también le ofrecerán servicios complementarios de reparación y le podrán informar sobre las mejores rutas. Es común que pueda encontrar ofertas para comprar bicicletas de segunda mano a precios muy asequibles.
Quizás sea uno de los más atractivos museos de París, dedicado en exclusiva a un artita pero no por esto menos interesante a pesar incluso de que la escultura no es un arte que atraiga a los que si son aficionados a manifestaciones del espíruto humano menos contundentes.

Este museo tiene la peculiaridad de que tiene varias de sus obras al aire libre entre una hermosa arboleda y perfumadas rosas. El visitante puede pasear al aire libre contemplando algunas de las más famosas esculturas de Rodin como el pensador, o la dedicada a Balzac, los burgueses de Calais (aparecen en la foto) o la poco conocida puerta del Infierno.
En el interior del edificio convertido en museo y que anteriormente funcionó como hotel podrá encontrar muchas más esculturas, fotografías del artista y también dibujos y óleos pintados por Rodin en una faceta de pintor poco conocida.
El museo Rodin incluye varias esculturas de Camille Claudel, la que fuera amante del escultor.
La tienda del museo le ofrecerá todo tipo de libros sobre el artista, reproducciones hechas en resina de las esculturas de Rodin a un precio prohibitivo, recuerdos de todo tipo como lápidez, sobres, vasos, relojes, agendas,… con imágenes de sus obras.
Para que luego nadie se lleve sorpresas muy poco agradables lo primero que hay que decir sobre este restaurante es que es muy caro comer en él. Fácilmente te puedes gastar en un almuerzo de dos personas 400 euros, salvo que te limites a lo más barato del menú y bebas sólo agua.

Nuestro consejo es que salvo que disfrute de una economía sobrada lo mejor es que no visite este lugar porque al final, cuando ya haya terminado de cenar o almorzar, y pueda reconocer que todo estaba delicioso también le quedará el resquemor de un gasto tal vez innecesario. No quiere decir esto que lugares como La Torre de Plata no puedan ser visitados por cualquier persona que lo desee sino que usted debe de ser muy consciente de que en ese restaurante dejará una buena parte de su dinero si se planteaba unas vacaciones económicas en París.
A pesar de todo si usted decide visitar este restaurante asegúrese de tener una mesa reservada por lo menos con una antelación de dos o tres semanas, de otro modo es muy posible que sólo pueda disfrutar de La Tour d’Argent desde fuera.
Los platos que mayor fama le han dado al restaurante son los que están preparados con pato, así ofrecen su caneton “Tour d’Argent” a 65 euros, caneton “Mazarine” à l’orange por 65 euros, aunque los pescados y el marisco también están deliciosos como la coquille Saint-Jacques de Lauzun truffée servida en coque lutée a 90 euros. El café tiene un precio de 8 euros.
Otro de los puntos destacados de este restaurante son las vistas que tiene del Sena y Notre Dame.
Las reservas las puede hacer desde la propia web de La Tour d’Argent.
Con la marca del restaurante se embotellan todo tipo de vinos, incluido champagne, whisky, cognac, etc. No necesita ir hasta el restaurante para comprarlos, por fortuna este servicio lo dan desde su tienda online. Los envíos se realizan a toda Europa.
Localización de La Tour d’Argent:
15-17 quai de la Tournelle
75005 París
No sé lo que sucede a algunas personas cuando viajan a una ciudad del extranjero que parecen perder por completo el sentido de la realidad o el sentido común. Es como si se quedasen incapacitadas para reconocer la diferencia entre lo bueno o malo, entre lo posible e imposible. Me explico.
En ocasiones no es mucho el dinero que se dispone para viajar hasta París y además pasar allí algunos días o semanas. Es lógico por lo tanto que se intente economizar al máximo.
Algunos se lo plantean reduciendo al máximo el gasto alimenticio, así que a lo más que aspiran es a variar el contenido del bocadillo diario. Otros sin embargo deciden abordar con decisión la búsqueda de alojamiento para reducir el que suele ser uno de los gastos más considerables para las economías más modestas.

Dependiendo del número de días que se desee pasar en París así tendremos diferentes opciones en cuestión de alojamiento.
Si por ejemplo queremos estar en esta ciudad menos de una semana lo mejor es buscar alojamientos del estilo de un hotel económico o un hostal.
Si la persona que viaja tiene menos de 30 años entonces una posible buena elección puede ser un albergue. Claro que este tipo de alojamientos tienen algunos puntos en contra o por lo menos no a todo el mundo puede gustarle compartir habitación con desconocidos. En algunos albergues pueden poner límites en el número máximo de días para alojarse en ellos, es posible que sólo permitan dormir 3 o 4 días seguidos, y esto puede ser un verdadero problema, o un contratiempo, si nuestro deseo es pasar una semana y no queremos vernos buscando un nuevo alojamiento en mitad de nuestra visita a París. Hay que recordar también que si no viaja con sábanas propias (algo que no suele ser lo más común) se las pueden alquilar.
Otra opción para aquellos que decidan estar en París unos cuantos meses es compartir piso. Desde luego es una opción muy interesante desde el punto de vista del ahorro económico ya que pasar meses en un hotel o en un hostal puede ser una verdadera ruina. Así que algunas personas deciden lanzarse a la aventura de compartir piso. Aquí es donde más cuidado hay que tener ya que la persona que comparte piso no siempre tiene que hacerlo con las mejores intenciones.
Esta es la razón por la cual comentaba al principio que algunas personas parecen no entender que su emoción o su ánimo cuando están planeando un viaje a París no tiene que coincidir con el ánimo de una persona que está viviendo en esa ciudad y decide, por las razones que sean, alquilar una habitación de su vivienda. Lo que para el turista ocasional puede ser un simple pasatiempo para el propietario que alquila puede ser una ocasión para aprovecharse, en especial de chicas jóvenes, a las que le alquilan habitaciones a bajo precio.
Por lo tanto si alguien le está intentando vender “duros a cuatro pesestas” lo mejor que se puede hacer es olvidar esas gangas.
Si a pesar de todo decide buscar una habitación recuerde también que no todos los barrios de París son igual de seguros. No es lo mismo vivir en el centro de París, a un paso de lo que cualquier turista querrá visitar, que hacerlo en barrios periféricos teniendo como panorama edificios sin ningún interés.
En cualquier caso tal vez lo más acertado sea buscar antes del viaje alojamientos a través de Internet pero sin dar por seguro ninguno de ellos. Es mucho mejor estar unos días en un albergue, o en un hostal, y moverse en la propia ciudad para elegir el mejor sitio.
Si por ejemplo ha localizado un piso a un precio aceptable y sólo le falta ver el aspecto del edificio y los alrededores, lo que puede hacer es utilizar un callejero fotográfico de París como por ejemplo el que tiene disponible en qdq. El programa Google Earth puede ser útil para localizar el lugar de los pisos que tengamos como opción de alojamiento.
Lo anterior puede ser de ayuda también cuando se busca un piso o un estudio, y no se quiere compartir vivienda con otras personas. Sin embargo no es ésta una opción muy económica.
Otra posibilidad para los que quieren ahorrar dinero y no sobrepasan los 30 años es vivir con alguna familia cuidando a sus hijos. El límite de edad no es algo que se establezca por contrato (que además es inexistente en estos casos) sin embargo nadie suele meter en su casa a un hombre de 40 años para cuidar a sus hijos. Se suele preferir por lo general a chicas jóvenes.
En estos casos es complicado saber por adelantado cómo puede resultar la estancia en esa casa. Todo va a depender del tipo de personas que formen esa familia y la interacción que exista con la au pair. Vivir con una familia puede tener su parte positiva para quien busque una opción económica, para quienes busquen aprender el idioma y no tengan mucha facilidad para conseguir nuevas amistades, o para quienes busquen una mayor protección. Pero puede ser una opción no muy acertada para quienes no se planteen ese viaje con la aceptación de unas responsabilidades y por lo tanto limitaciones. Hay que tener en cuenta que ninguna familia aceptará que el nuevo inquilino entre y salga a horas intempestivas o no cumpla con sus obligaciones.